
Desde 1958 encendemos sueños e iluminamos hogares con la pasión de producir en Argentina. Lo que comenzó como el anhelo de tres migrantes españoles que trajeron su oficio y su esperanza hoy vive en nuestra tercera generación familiar, manteniendo intacto el orgullo por la industria nacional y dando vida a una comunidad que abraza a más de 100 familias de forma directa e indirecta.
Creemos en la magia de transformar la materia bruta en luz; por eso moldeamos con nuestras manos metales nobles como el bronce, el hierro y el acero, acompañando cada detalle del proceso —desde el primer trazo hasta el ensamblaje eléctrico, la prueba y el embalaje— para llevar a cada rincón del país artefactos hechos con el corazón, tradición y verdadero trabajo argentino.

Bronce, hierro y acero moldeados a mano en nuestra planta de Buenos Aires. Del primer trazo a la prueba eléctrica, todo pasa por nuestras manos.

Cada línea nace en nuestro estudio, diseñada por Enrique Valls: más de treinta años dibujando, doblando y puliendo la luz argentina.

Tres generaciones sosteniendo el mismo oficio. Lo que empezó con tres migrantes españoles hoy da trabajo a más de 100 familias.

Llevamos luz hecha a mano a cada rincón del país desde 1958.